¡Hola mis chicas! El tema del que os voy a hablar esta semana es muy conocido en el mundo de los gimnasios, las famosas agujetas. ¿Os suenan verdad?

Ya sé que en Verbena Fémina el músculo que se trabaja casi más que los glúteos es el de la lengua, pero ahora en serio, ¿habéis tenido alguna vez esa sensación con la que nunca visteis tan difícil sentaros, que os hace caminar cual oso panda o que hasta os ha hecho gritar al moveros con cara de estar sufriendo la peor de las torturas?. 

Para empezar, ¿sabemos lo que son? Las agujetas, también conocidas como DOMS (dolor muscular de aparición tardía) son microrroturas de las fibras musculares, que hacen que se produzca una inflamación y genera dolor. 

Existen falsos mitos acerca de ellas. Hace tiempo se creía que eran cristales de ácido láctico que se formaban en el propio músculo después de haber realizado ejercicio, algo que está más que descartado. También se decía que si bebías agua con azúcar ayudabas a acabar con las agujetas, pero esta falsa afirmación solo es consecuencia de la anterior. ¡Qué pitido de oídos al escuchar eso!  

Algo evidente es que las agujetas son un síntoma de que hemos sometido a nuestro cuerpo a un esfuerzo mayor que aquel al que está acostumbrado. Lo que tenemos que tener en cuenta, es que cuanto más y mejor entrenes con un profesional que aplique bien el principio de la progresión en tus entrenamientos, mejor capacidad física irás adquiriendo y mayor capacidad de fuerza conseguirá tu musculatura. Dicho en otras palabras, no sorprenderemos tan fácilmente al músculo, estará más preparado para el ejercicio.  

El DOMS se debe, sobre todo, a la realización de ejercicios excéntricos, y os preguntaréis que qué es eso de excéntricos, pues es un tipo de ejercicios que consisten en desacelerar la carga externa, aumentando así la intensidad que recibe la musculatura, es decir, ejercicios que tienen como finalidad mantener la contracción muscular mientras se avanza alargando el músculo y exigiéndole más que en un ejercicio concéntrico o isométrico. 

El hecho de no tener agujetas después de una sesión de ejercicio, como por ejemplo un HIIT, no quiere decir que no se haya trabajado bien en esa sesión y que no sea efectiva, simplemente puede ser un indicador de que hayamos aumentado nuestra capacidad física, o que hemos trabajado una serie de músculos que estamos acostumbradas a trabajar o incluso que se está siguiendo muy bien el principio de la progresión.  

A modo de conclusión chicas, no es necesario tener DOMS para saber qué hemos hecho un buen entrenamiento, de hecho, si todas las veces que trabajáis un grupo muscular tenéis agujetas, lo más seguro es que estéis dañando el músculo.  

Aunque  que os encanta tener agujetas, porque sentís más vuestro cuerpo y conocéis músculos nuevos que no sabíais ni que teníais, recordad que no siempre hay que tenerlas para haber realizado un buen entreno. 

Además cuando las sufráis, la mejor forma de eliminarlas es practicando al día siguiente un entrenamiento suave que facilite la recuperación muscular. También podéis optar por masajes musculares realizados por un profesional (fisioterapeuta) con los que también favoreceréis la regeneración. Y un consejo de lo más fácil, no olvidéis estirar vuestros músculos ejercitados siempre al finalizar cada sesión. 

¡Felices agujetas!  

*Para saber más sobre el tema, podéis leer este estudio científico.

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