La ciencia detrás de nuestras canciones favoritas.

Para muchas personas, ponerse los auriculares antes de entrenar forma parte del ritual. Hay quien necesita una canción concreta para encontrar la motivación antes de una sesión de fuerza, mientras que otras personas no conciben una clase de baile sin una buena playlist de fondo.

Pero la relación entre música y ejercicio va mucho más allá del entretenimiento. La ciencia lleva años estudiando cómo las canciones influyen en nuestro rendimiento, nuestra motivación e incluso en la forma en que percibimos el esfuerzo físico. Y los resultados son sorprendentes.

LA MÚSICA PUEDE HACER QUE EL EJERCICIO PAREZCA MÁS FÁCIL.

Alguna vez has sentido que una canción te ha ayudado a completar los últimos minutos de una carrera o una serie especialmente exigente?

No es solo una sensación.

Diversos estudios han demostrado que la música puede reducir la percepción subjetiva del esfuerzo. En otras palabras, nuestro cerebro presta menos atención a señales como la fatiga, la respiración acelerada o la incomodidad muscular cuando está procesando estímulos musicales agradables.

Esto permite que muchas personas se sientan más cómodas durante el entrenamiento y mantengan la actividad durante más tiempo.

De hecho, un amplio meta-análisis publicado en Psychological Bulletin en 2020, que analizó más de 130 investigaciones sobre música y ejercicio, concluyó que escuchar música durante la actividad física mejora el rendimiento, aumenta el disfrute y favorece una experiencia deportiva más positiva (Terry et al., 2020).

MÁS MOTIVACIÓN, MÁS ENERGÍA Y MÁS GANAS DE MOVERSE CON MÚSICA.

La motivación es uno de los principales factores que determinan si una persona mantiene o abandona una rutina de ejercicio.

Aquí la música juega un papel fundamental.

Escuchar canciones que nos gustan activa áreas cerebrales relacionadas con la recompensa, el placer y la emoción. Esto genera una sensación de bienestar que puede ayudarnos a comenzar el entrenamiento con una actitud más positiva.

Curiosamente, las investigaciones sugieren que la música elegida por la propia persona produce mejores resultados que las listas seleccionadas por terceros. Cuando conectamos emocionalmente con una canción, su impacto sobre la motivación parece ser mayor.

Así lo refleja una revisión científica publicada por el investigador Christopher Ballmann, que observó que la música preferida por cada individuo puede mejorar el rendimiento físico, aumentar la motivación y disminuir la percepción de fatiga durante el ejercicio (Ballmann, 2021).

Por eso no existe una playlist universal perfecta. La mejor música para entrenar suele ser aquella que nos transmite energía, confianza o simplemente nos hace disfrutar más del movimiento.

El cerebro intenta seguir el ritmo sin que nos demos cuenta.

EXISTE UN FENÓMENO CONOCIDO COMO SINCRONIZACIÓN AUDITIVO-MOTORA.

Cuando escuchamos una canción con un ritmo constante, nuestro cerebro tiende a coordinar automáticamente los movimientos con el compás musical. Esto explica por qué muchas personas caminan, corren, pedalean o incluso levantan peso siguiendo el ritmo de la música sin ser plenamente conscientes de ello.

Este mecanismo puede mejorar la coordinación y ayudar a mantener un ritmo más estable durante determinadas actividades físicas.

Por eso la música no solo nos acompaña mientras entrenamos: en muchas ocasiones guía nuestros movimientos.

¿QUÉ TIPO DE MÚSICA FUNCIONA MEJOR PARA ENTRENAR?

Aunque las preferencias personales son importantes, algunos estilos musicales suelen asociarse a determinados tipos de entrenamiento.

MÚSICA ELECTRÓNICA Y DANCE: 

Es una de las favoritas para actividades cardiovasculares gracias a sus ritmos rápidos y constantes.

Las canciones con una velocidad de entre 120 y 140 pulsaciones por minuto (BPM) suelen resultar especialmente adecuadas para correr, realizar sesiones de cardio o actividades dinámicas donde el objetivo es mantener la energía elevada.

POP: 

El pop combina melodías pegadizas, letras familiares y ritmos accesibles, lo que lo convierte en uno de los géneros más utilizados para entrenar.

Además de aportar energía, suele aumentar el disfrute y favorecer la adherencia al ejercicio.

ROCK:

Las guitarras potentes y los cambios de intensidad característicos del rock pueden generar una sensación de activación especialmente útil en entrenamientos de fuerza o sesiones exigentes.

Muchas personas recurren a este estilo para aumentar la sensación de potencia y concentración.

HIP-HOP Y RAP: 

Sus ritmos marcados y mensajes cargados de confianza y determinación hacen que sean una elección habitual para entrenamientos explosivos, circuitos de alta intensidad o sesiones de fuerza.

MÚSICA RELAJANTE:

No todos los entrenamientos necesitan intensidad.

Actividades como yoga, pilates, movilidad o estiramientos suelen beneficiarse de ritmos más suaves que favorecen la concentración, el control de la respiración y la conexión con el cuerpo.

¿SABÍAS QUE…?

•⁠ ⁠Escuchar música durante el ejercicio puede reducir la percepción del esfuerzo hasta en un 10% durante actividades de intensidad moderada.
•⁠ ⁠El cerebro tiende a sincronizar de forma inconsciente los movimientos con el ritmo de la música
•⁠ ⁠Las canciones que elegimos nosotros mismos suelen producir mayores beneficios sobre la motivación que aquellas seleccionadas por otras personas.
•⁠ ⁠Algunos estudios han observado que la música puede retrasar la aparición de la fatiga y ayudar a mantener el esfuerzo durante más tiempo (Thakare et al., 2017).

MUCHO MÁS QUE UNA BANDA SONORA

En algunos tipos de actividad física, la música no es simplemente un acompañamiento: forma parte esencial de la experiencia.

De hecho, algunas disciplinas han sido diseñadas específicamente para aprovechar la conexión natural que existe entre el ritmo y el movimiento.

En Verbena Femenina lo vemos cada día. La música está presente en prácticamente todas nuestras clases porque entendemos que el ejercicio no es solo una cuestión física, sino también emocional. Una buena selección musical ayuda a crear energía, facilita la coordinación y convierte el movimiento en una experiencia más dinámica y motivadora.

En clases como Zumba, la música es la protagonista. Cada canción marca el ritmo de los movimientos y transforma el ejercicio en una actividad divertida donde casi sin darse cuenta se trabaja la resistencia cardiovascular, la coordinación y la movilidad.

Por otro lado, en Tono y Barre, la música acompaña cada movimiento, ayudando a crear una experiencia dinámica y envolvente. Ya sea durante los ejercicios de tonificación o en la secuencias inspiradas en el ballet que caracterizan el Barre, el ritmo contribuye a mantener la coordinación, mejorar la concentración y hacer que la práctica resulte más agradable y motivadora.

Uno de los ejemplos más claros de esta relación entre música y ejercicio es el Sistema ABE. En esta actividad, los participantes realizan saltos sobre colchonetas siguiendo el ritmo de diferentes canciones. La música actúa como una guía constante que marca la intensidad, la velocidad y la dinámica de cada ejercicio.

Mas allá de hacerlo más divertido, este trabajo sincronizado entre cuerpo y música favorece la coordinación, mejora la capacidad cardiovascular y ayuda a mantener la concentración durante toda la sesión. Además, al centrar la atención en el ritmo y en el movimiento, muchas personas perciben el esfuerzo de una forma más llevadera.

Precisamente, esta conexión entre música y movimiento es una de las razones por las que actividades como Zumba, Tono, Barre o Sistema ABE resultan tan atractivas para muchas personas. No solo se trata de entrenar, sino de disfrutar del proceso.

LA MÚSICA PUEDE AYUDARTE A SER MÁS CONSTANTE

Uno de los mayores beneficios de la música quizá no sea correr más rápido o levantar más peso.

Puede que sea algo mucho más importante: hacer que nos apetezca volver.

Las investigaciones muestran que cuando una actividad física resulta más divertida y agradable, aumentan las probabilidades de mantenerla en el tiempo. Y la constancia sigue siendo uno de los factores más importantes para obtener beneficios sobre la salud física y mental.

En un momento en el que muchas personas buscan formas sostenibles de cuidarse, la música se presenta como una herramienta sencilla, accesible y capaz de transformar nuestra relación con el ejercicio.

Ya sea en una sesión de fuerza, en una clase de Zumba o saltando al ritmo de la música en Sistema ABE, el objetivo es el mismo: disfrutar del movimiento y convertir la actividad física en una experiencia positiva.

La mejor playlist es la que te hace disfrutar

Aunque existen recomendaciones sobre ritmos, géneros musicales y pulsaciones por minuto, la evidencia científica apunta a una conclusión clara: la mejor música para entrenar es aquella que te hace disfrutar del movimiento.

Porque cuando una actividad se disfruta, es más fácil convertirla en un hábito.

Y a veces, el primer paso para entrenar no consiste en cambiar de rutina ni en proponerse objetivos más ambiciosos. A veces, simplemente empieza con la canción adecuada.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Terry, P. C., Karageorghis, C. I., Curran, M. L., Martin, O. V. & Parsons-Smith, R. L. (2020). Effects of Music in Exercise and Sport: A Meta-Analytic Review. Psychological Bulletin. (LEER ARTÍCULO)
Ballmann, C. G. (2021). The Influence of Music Preference on Exercise Responses and Performance: A Review. (LEER ARTÍCULO)
Thakare, A. E., Mehrotra, R. & Singh, A. (2017). Effect of Music Tempo on Exercise Performance and Exercise-Induced Fatigue. (LEER ARTÍCULO)

 

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