Cuando pensamos en los beneficios del ejercicio físico, solemos centrarnos en aspectos como la fuerza, la resistencia, la flexibilidad o la salud cardiovascular. Sin embargo, existe otro beneficio igual de importante que a menudo pasa desapercibido: el impacto que tiene entrenar en grupo con otras personas.

Y no es una simple sensación. Cada vez más investigaciones sugieren que entrenar en grupo puede influir positivamente en nuestra motivación, nuestro bienestar emocional e incluso en la forma en que percibimos el esfuerzo.
Quizá por eso tantas personas descubren que las actividades dirigidas son mucho más que una forma de mantenerse activas: se convierten en un espacio para desconectar, disfrutar y sentirse acompañadas.
ESTAMOS PROGRAMADOS PARA MOVERNOS EN COMPAÑÍA
Aunque hoy asociemos el ejercicio con gimnasios o centros deportivos, durante miles de años los seres humanos se movieron en grupo. Caminaban, trabajaban, cazaban y realizaban actividades físicas de manera colectiva.
Algunos investigadores creen que esta tendencia natural podría explicar por qué muchas personas encuentran más agradable entrenar acompañadas que hacerlo en solitario.
De hecho, diversos estudios han observado que quienes realizan actividad física en grupo suelen mantenerse más constantes con el paso del tiempo que quienes entrenan solos.
¿SABÍAS QUE…?
Las probabilidades de abandonar una rutina deportiva disminuyen cuando existe un compromiso social con otras personas.
LA MOTIVACIÓN SE CONTAGIA
Seguro que alguna vez has llegado a una clase sin demasiadas ganas y has terminado saliendo con más energía de la que esperabas.
Esto tiene una explicación.
Los psicólogos hablan del llamado efecto contagio emocional, un fenómeno por el cual las emociones y comportamientos de quienes nos rodean pueden influir en nuestro propio estado de ánimo.
Cuando vemos a otras personas esforzándose, disfrutando o superando retos similares, nuestro cerebro tiende a responder de forma parecida.
Por eso muchas personas sienten que entrenan mejor cuando están rodeadas de otras personas que comparten sus objetivos.
Además, entrenar en grupo puede generar una sensación de responsabilidad compartida que ayuda a mantener la rutina incluso en los días en los que la motivación no acompaña.
ENTRENAR CON OTRAS PERSONAS PUEDE REDUCIR EL ESTRÉS
El ejercicio físico por sí solo ya ayuda a disminuir los niveles de estrés gracias a la liberación de endorfinas, serotonina y dopamina, sustancias relacionadas con el bienestar y el buen estado de ánimo.
Pero cuando añadimos un componente social, los beneficios pueden ser aún mayores.
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Nueva Inglaterra observó que las personas que participaban en programas de ejercicio grupal experimentaban una reducción significativa del estrés y una mejora de su calidad de vida en comparación con quienes entrenaban de manera individual.
¿SABÍAS QUE…?
Compartir experiencias positivas, reír y relacionarse con otras personas durante una actividad física puede favorecer la liberación de oxitocina, una hormona asociada al bienestar emocional y a los vínculos sociales.
CUANDO HACER EJERCICIO DEJA DE SER UNA OBLIGACIÓN
Uno de los mayores desafíos a la hora de mantener una rutina deportiva no es empezar, sino continuar.
Muchas personas abandonan el ejercicio porque lo perciben como una obligación más dentro de una agenda ya saturada.
Las actividades grupales ayudan a cambiar esa percepción.
Cuando una sesión se convierte en un momento para desconectar, socializar y disfrutar, resulta mucho más fácil mantener el hábito con el paso de los meses.
Y aquí aparece un dato especialmente interesante: diversos estudios sobre adherencia al ejercicio han demostrado que el disfrute es uno de los factores que mejor predicen si una persona continuará practicando actividad física a largo plazo.
En otras palabras: cuanto más disfrutamos de una actividad, más probabilidades tenemos de convertirla en un hábito.
La energía del grupo también influye en el rendimiento
Aunque parezca sorprendente, entrenar junto a otras personas puede influir incluso en el esfuerzo que realizamos.
Los investigadores llaman a esto efecto Köhler.
Este fenómeno describe cómo las personas tienden a esforzarse más cuando realizan una actividad junto a otras personas, especialmente cuando sienten que forman parte de un equipo o grupo.
No se trata de competir, sino de sentirse impulsadas por la energía colectiva.
Por eso muchas personas descubren que son capaces de completar una clase que quizá no habrían terminado entrenando solas en casa.
¿SABÍAS QUE…?
Algunas investigaciones han observado aumentos de hasta un 20% en la persistencia del esfuerzo cuando una actividad se realiza en compañía frente a cuando se realiza de forma individual.
Mucho más que una clase.
En Verbena Fémina vemos esta realidad cada día.
La energía compartida forma parte de la experiencia y convierte cada actividad en algo más que una simple sesión de ejercicio.
En clases como Zumba, la música, el movimiento y la interacción con el grupo crean un ambiente dinámico y divertido donde el ejercicio surge casi de manera natural. Muchas personas llegan buscando actividad física y terminan encontrando una experiencia que les ayuda a desconectar, liberar tensiones y disfrutar.
En Tono y Barre, el ambiente grupal ayuda a mantener la motivación mientras se trabaja la fuerza, la coordinación, el equilibrio y el control corporal. La combinación de movimiento, música y apoyo mutuo hace que la práctica resulte más agradable y estimulante.
Por su parte, en Sistema ABE, los saltos sobre plataformas al ritmo de la música generan una experiencia activa y divertida en la que la energía colectiva se convierte en un motor extra para seguir moviéndose. La sincronización con el grupo y el ritmo musical favorecen la coordinación y hacen que el esfuerzo se perciba de una forma mucho más amena.
Más allá de las características de cada actividad, todas comparten un elemento fundamental: permiten disfrutar del ejercicio en compañía.
EL BIENESTAR TAMBIÉN SE CONSTRUYE EN COMUNIDAD
Vivimos en una época en la que gran parte de nuestras relaciones pasan por una pantalla.
Por eso, encontrar espacios donde movernos, compartir experiencias y conectar con otras personas tiene más valor que nunca.
Las actividades grupales ofrecen algo que va mucho más allá: crean oportunidades para relacionarse, sentirse acompañado y formar parte de una comunidad con intereses similares.
Y aunque los beneficios físicos del ejercicio son indiscutibles, muchas personas descubren que lo que realmente les hace volver semana tras semana es precisamente esa sensación de pertenencia.
MUCHO MÁS QUE PONERSE EN FORMA
A veces pensamos que hacer ejercicio consiste únicamente en quemar calorías, mejorar la condición física o alcanzar determinados objetivos.
Pero el movimiento también puede ser una oportunidad para conectar con otras personas, crear hábitos saludables y disfrutar de momentos que aportan bienestar a nuestro día a día.
Por eso, para muchas personas, las actividades grupales terminan convirtiéndose en algo más que una clase semanal.
Se transforman en un espacio donde cuidar el cuerpo, despejar la mente y compartir experiencias positivas.
Y quizá ahí resida uno de sus mayores beneficios: recordarnos que el bienestar también se construye en compañía.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Yorks, D. M., Frothingham, C. A. & Schuenke, M. D. (2017)
Effects of Group Fitness Classes on Stress and Quality of Life
Estudio que observó mejoras significativas en la calidad de vida y una reducción del estrés en personas que participaban en clases grupales.
2. Burke, S. M., Carron, A. V. & Eys, M. A. (2005)
Physical Activity Context and Social Support
Investigación sobre la influencia del apoyo social y el contexto grupal en la adherencia a la actividad física.
3. Beauchamp, M. R. et al. (2018)
Group-Based Physical Activity for Older Adults and Community Wellbeing
Revisión sobre cómo la actividad física grupal favorece la salud, el bienestar y la participación social.